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Articulo en Español aquí

On 9 November 2016, Benjamín Alcón Mejía was sentenced to 12 years prison for stealing from an offering plate in a Catholic church in Cantel, a small municipality in the Quetzaltenango Department in Guatemala. The amount of money actual stolen was trifling (318 Guatemala Quetzales, around US$40), and the sentence is so high because the accused was found to have “committed the crime of sacrilegious acts”.


Video courtesy of the Guatemalan Secular Humanist Association,
Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares (AGHS).

Benjamín Alcón Mejía (on the right) with his lawyer during the process which would end with a 12-year sentence

The judge José Calí from the First Court of Criminal Judicature of Quetzaltenango applied a law in the Guatemalan Penal Code, 225 Bis, “On Sacrilegious acts”. This law specifically criminalizes those convicted with sentences up to 6 times higher than comparable crimes if “the material object of the crime is used for worshipping purposes, whether sacred or not”.

Under the normal juridical regime, for such a small amount of money Alcón Mejía would have been sentenced to a a maximum of two years, according to the lawyer Marisa Batres, who was discussing that case during a AGHS podcast, together with David Pineda, AGHS President (also an IHEU Board Member), and Daniel Haering Keenan, Guatemalan professor and journalist.

The Guatemalan Secular Humanist Association, a Member Organization of the International Humanist and Ethical Union (IHEU), is following the case directly. The AGHS has criticised the injustice of this sentence which, on the one side, inflates the punishment for a man who is reported to live in poverty, and also reaffirms a form of state-sponsored religious privilege in a country which is supposed to be secular.

 


Condenado a 12 años por haber robado $40 de una iglesia en Guatemala

El 9 de noviembre de 2016, Benjamín Alcón Mejía fue sentenciado a 12 años de prisión por hurtar dinero de la alcancía de una iglesia católica en Cantel, un pequeño municipio del departamento de Chimaltenango, en Guatemala. La cantidad hurtada fue muy pequeña (Q.318, equivalentes a menos de US$40), pero la pena fue tan dura porque el acusado fue encontrado culpable de haber cometido el delito de “hechos sacrílegos.”

Video de la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares (AGHS)

Benjamín Alcón Mejía (a la derecha) con su abogado durante el proceso que terminaría con una sentencia de 12 años

El juez Domingo Calí del Tribunal Primero de Sentencia Penal de Quetzaltenango aplicó el artículo 225 del Código Penal, “Sobre los hechos sacrílegos.” Esta ley impone penas hasta 6 veces mayores que crímenes equivalentes cuando “el objeto material del delito sea destinado al culto, sea cosa sagrada o no.”

Bajo el régimen legal normal, por tan pequeña cantidad de dinero Alcón Mejía hubiera sido sentenciado a un máximo de dos años, según la abogada Marisa Batres, quien discutió el caso en un podcast de la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares (AGHS), junto a David Pineda (presidente de la AGHS y miembro de la junta directiva de IHEU), y Daniel Haering Keenan, catedrático universitario y periodista.

La Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares, organización miembro de la International Humanist and Ethical Union (IHEU), está siguiendo el caso directamente. La AGHS ha criticado la injusticia de la sentencia que, por un lado, infla el castigo para un hombre que vive en condiciones de pobreza, y por el otro reafirma una forma de privilegio religioso impuesto por el Estado en un país que es constitucionalmente secular.

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